La agente del FBI Sarah Ashburn es una hábil y eficaz investigadora, pero es despreciada por sus compañeros por su arrogancia y actitud condescendiente. Hale, jefe de Ashburn en la oficina de la policía de Nueva York, que además está siendo ascendido, envía a la agente a Boston para investigar …
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La agente del FBI Sarah Ashburn es una hábil y eficaz investigadora, pero es despreciada por sus compañeros por su arrogancia y actitud condescendiente. Hale, jefe de Ashburn en la oficina de la policía de Nueva York, que además está siendo ascendido, envía a la agente a Boston para investigar a un capo de la droga llamado Simon Larkin, con la promesa de ser considerada para reemplazarle si demuestra que es capaz de trabajar en equipo. Una vez en Boston, se le asigna como compañera a Shannon Mullins, una agente rebelde y malhablada del departamento de policía de Boston. La filosofía de Ashburn de seguir siempre las normas establecidas choca con el violento estilo de Mullins a la hora de resolver los casos. Mullins descubre los detalles del caso de Larkin robando el expediente de Ashburn, e insiste en ayudarla. Finalmente Ashburn acepta a regañadientes, al darse cuenta de que necesita los conocimientos de la zona que tiene Mullins.\nAmbas agentes de la ley siguen al propietario de un club nocturno y consiguen implantarle un localizador en su teléfono móvil. Al salir del club se enfrentan a dos agentes de la DEA, Craig y Adam, que han estado trabajando durante meses en el caso de Larkin y se preocupan porque su trabajo se pueda ver comprometido. Al ver al propietario del club en una de las pantallas que los agentes de la DEA llevan en su camioneta Ashburn descubre que el hermano de Mullins salió de la cárcel, después de que ella misma lo enviara a prisión, y que puede estar relacionado con la organización de Larkin. Ashburn convence a Mullins para ir a casa de sus padres y pedir a Jason información sobre Larkin. Al llegar a casa es evidente que sus padres y sus hermanos aún albergan un profundo resentimiento contra Mullins, tras haber participado en el encarcelamiento de Jason. Sin embargo, Jason, no siente rencor hacia su hermana y le da unas pistas sobre cómo encontrar el cadáver de un traficante de droga escondido en un coche abandonado. Tras examinar el cuerpo, los productos químicos encontrados en los zapatos de la víctima llevan a Ashbrun y Mullins a una fábrica de pintura abandonada, donde son testigos de un asesinato, llevado a cabo por un miembro de la organización de Larkin, llamado Julián. Ambas agentes atrapan al asesino para interrogarle y conocer el paradero de Larkin, pero no consiguen ninguna información. La historia sigue....